Rafa Peña no cocina. Rafa Peña juega. Juega antes de entrar a la cocina, juega cuando se mueve entre los fogones y juega cuando el plato ya ha llegado a la mesa. Le imagino observando al comensal por un agujerito, riendo, disfrutando de los efectos del set que ha preparado. En su rincón del Eixample se lo pasa muy bien, no puede ser de otra forma.
Nunca estudió cocina pero eso no impide que se haya formado junto a los mejores. En el 97 aprendía junto a Neichel. Dos años más tarde fue stagier en el Bulli, etapa que encadenó con otro stage, en Berasategui. En 2001 cruzó la frontera y se plantó en el Pierre au Palais Royal de París, donde fue jefe de partida. Un año más tarde, un año más hacia el norte: en Estocolmo fue segundo de cocina del Rolfs Kok. Cuando en 2003 volvió a casa le adoptó Josep Maria Baixas, ¿fue en el Follia donde le cogió el gusto a las travesuras? ¿Sería un año después, en el Sumoll? Quién sabe. El caso es que cuando abrió Gresca con Mireia Navarro, 2006, él ja era un jugador experto.



